Rinitis y Sinusitis

¿Qué es?
¿Que síntomas provoca?
¿Cómo llegamos al diágnostico?
Tratamiento

Los senos paranasales son unas estructuras óseas huecas, tapizadas por epitelio respiratorio que se encuentran alojados en la región facial. Distinguimos varios senos paranasales: maxilares, etmoidales anterioires, etmoidales posteriores, esfenoidales y frontales.

Los senos paranasales tienen diversas funciones:
  1. calentar y humedecer el aire inhalado
  2. secretar moco y captar partículas extrañas
  3. aumentar la sensibilidad olfatoria
  4. dar resonancia a la voz

Algunas circunstancias como una mayor polución ambiental, una infección vírica, una extracción dental o el contacto con alguna sustancia alérgica, puede hacer que aumente de forma significativa la producción de moco, fenómeno que si se acompaña de la inflamación de la mucosa que rodea al orificio de drenaje del seno paranasal, provoca el acumulo de moco los senos paranasales implicados, fenómeno que suele manifestarse con sensación de tensión o cefalea. Si el moco acumulado se infecta con alguna bacteria, entonces hablaremos de sinusitis aguda.

Las sinusitis pueden dividirse en tres grupos según el tiempo de evolución:
  1. sinusitis aguda: definida como aquella cuya aparición y evolución es inferior a tres semanas.
  2. sinusitis sugaguda: con evolución entre tres semanas y tres meses
  3. sinusitis crónica: con duración superior a los tres meses.

Los dos tipos más frecuentes de rinosinusitis aguda son la alérgica y la viral. La sinusitis bacteriana debe suponerse en pacientes con congestión severa, drenaje nasal espeso y purulento, dolor facial y fiebre, generalmente entre los 5 y 10 días después de haber comenzado la causa desencadenante del acumulo de mucosidad en los senos (virus, alergia, etc…). Los microorganismos causales más frecuentes son S. pneumoniae, H. influenzae, M. catarrhalis y S. pyogenes.

Dolor en la región frontal y/o malar, con sensación de pesadez, rinorrea (mucosidad) purulenta, pérdida de olfato y dolor irradiado a los dientes o al oído. No es frecuente que haya fiebre o por lo menos no se considera un criterio diagnóstico.

Hallazgos en el examen físico:
  1. Drenaje faríngeo posterior muco-purulento
  2. Dolor a la palpación de los puntos de referencia de los senos paranasales maxilar y etmoidal
  3. Mediante la rinoscopia anterior se observa material purulento, congestión y/o edema del cornete inferior
  4. En la sinusitis etmoidal se presenta inflamación del borde interno de la órbita
Exámenes complementarios:

Los síntomas de más de una semana de evolución y la exploración en consulta con fibra óptica (fibroscopia flexible) son suficientes para llegar al diagnóstico. En la actualidad no se considera una buena praxis pedir de forma rutinaria radiografías de los senos paranasales, la prueba complementaria radiológica que solicitamos con mayor frecuencia es la TAC (tomografía axial computerizada), sobre todo en sinusutis crónicas, de forma sistemática antes de un planteamiento quirúrgico, en niños o ante la sospecha de cualquier complicación.

Los objetivos del tratamiento son el control de la infección y la prevención de las complicaciones supurativas orbitarias o intracraneales. Para el dolor se indican analgésicos tipo AINES o corticoides orales.

Es importante administrar descongestionantes sistémicos o tópicos para lograr permeabilidad del ostium de drenaje de los senos paranasales, sobre todo en las primeras fases de la enfermedad. El tratamiento más importante en la sinusitis aguda es la correcta utilización de un antibiótico de amplio espectro durante una pauta de tiempo adecuada.

En la sinusitis crónica y en la sinusitis crónica con poliposis nasal, el tratamiento es quirúrgico (Cirugía Endoscópica Nasosinusal).

¿Qué es?
¿Que síntomas provoca?
¿Cómo llegamos al diágnostico?
Tratamiento

Con el término rinitis nos referimos a una inflamación (generalmente pasajera) de la mucosa nasal que provoca una serie de síntomas que pueden aparecer de forma parcial o en su totalidad: insuficiencia respiratoria nasal, mucosidad nasal , mucosidad clara (rinorrea acuosa), picor de nariz y ojos, estornudos (generalmente seguidos, más frecuentemente por las mañanas y dolor de cabeza (cefalea). En algunos casos puede haber fiebre y formación de costras en la mucosa nasal (rinitis alérgica).

La nariz es un órgano más “activo” de lo que habitualmente se cree. Tiene como función acondicionar el aire que respiramos para que éste llegue limpio, húmedo y a una temperatura adecuada a los pulmones. La nariz y las fosas nasales están tapizadas por un epitelio de tipo respiratorio que recubre estructuras con capacidad de modificar su volumen y la permeabilidad de dicho epitelio para poder cumplir su función.

Cuando el epitelio respiratorio de la nariz de vuelve “demasiado permeable” debido al efecto nocivo de algunas sustancias o por una mala regulación de los mecanismos nerviosos que lo controlan, éste aumenta de volumen de forma descontrolada provocando insuficiencia respiratoria nasal, aumenta la secreción de suero o moco (rinorrea, aumento de la mucosidad) y en ocasiones, si el estímulo que alteró el epitelio es de tipo alérgico, se pueden producir síntomas como picor nasal, picor de ojos o lagrimeo.

Tipos de rinitis más frecuentes:

1- Rinitis vírica, coriza o catarro común: es la más frecuente de todas, como su nombre indica, está provocada por virus. Se caracteriza por un “pinganillo” casi continuo (rinorrea acuosa) que nos obliga a usar el pañuelo constantemente, también provoca una mala respiración nasal y en ocasiones algo de fiebre.

2- Rinitis bacteriana: provocada por bacterias que generalmente habitan nuestras fosas nasales. La rinorrea (acumulo de moco) es más espesa, en ocasiones con aspecto purulento. La nariz generalmente está muy seca pudiéndose formar costras y heridas en su interior que obligará a utilizar alguna pomada antibiótica.

3- Rinitis del embarazo: frecuente en el segundo y tercer trimestre. Se debe a una vasodilatación de los cornetes nasales debido al efecto de los cambios hormonales en las mujeres.

4- Rinitis alérgica: muy frecuente en nuestro medio. Galicia es una comunidad muy húmeda donde hay muchos ácaros. La insuficiencia respiratoria nasal, el estornudo en salvas y la congestión de la vía aérea son los síntomas más frecuentes. La rinitis alérgica a los ácaros es la más frecuente y suele ser persistente durante todo el año (mejora en el verano). Los ácaros se encuentran en zonas húmedas de la casa y tienen especial afinidad por la ropa de la cama y el papel. La rinitis alérgica a las gramíneas es más estacional, sobre todo al comienzo de la primavera cuando empieza la polinización de las plantas. Los síntomas son muy parecidos a la rinitis alérgica por ácaros aunque suele ser más frecuente el picor de ojos y de nariz.

Los síntomas de la rinitis son bastante específicos y la exploración de la nariz (rinoscopia anterior) pone de manifiesto unos signos clínicos que nos orientan al diagnóstico: mucosidad nasal acuosa, congestión de cornetes inferiores, palidez de la mucosa nasal o láminas de fibrina (en la rinitis alérgica).

Lo más importante ante una rinitis es descartar que sea alérgica o no, pues ante una rinitis alérgica no sólo debemos aplicar el tratamiento adecuado sino que tenemos que recomendar al paciente que evite, en la medida de lo posible, tener contacto con el alergeno (sustancia que le provoca la rinitis): ácaros, gramíneas, hongos, epitelio de animales, etc…

Para llegar a un diagnóstico certero, se utilizan los siguientes procedimientos diagnósticos:

1- hisopo de mucosa nasal: para descartar la presencia de bacterias u hongos.

2- prick-test: prueba alérgica cutánea para determinar el tipo de alergeno que está implicado en la rinitis.

3- estudio del moco nasal (eosinofilia en moco): diagnóstico de la rinitis eosinofílica no alérgica (NARES).

En el caso de la rinitis alérgica es muy importante evitar la sustancia (alergeno) que está provocando los síntomas. Cuando los síntomas son muy importantes y duraderos o se acompaña de asma, se debe valorar la posibilidad de administrar una Vacuna Alérgica para que, de manera progresiva, el paciente pierda sensibilidad al contacto con dicho alergeno. La Vacuna es más eficaz en pacientes sensibles a un único alergeno y el tiempo de tratamiento es de unos tres a cinco años. La administración de la Vacuna hace efecto a largo plazo pero no evita el tratamiento habitual con corticoides nasales y/o antihistamínicos durante las crisis.
En toda rinitis es importante mantener una buena higiene de la fosa nasal; para ello, se debe limpiar la nariz con spray de agua de mar y evitar ambientes secos (calefacción o aire acondicionado).
Si hay mucha congestión nasal, al principio del tratamiento podemos utilizar algún spray vasoconstrictor como la oximetazolina, pero cuidado!!, nunca más de 6 días debido a su “efecto rebote” y con mucha precaución en pacientes con problemas cardíacos.
En la rinitis bactriana: antibióticos por vía oral y pomadas antibióticas
Rinitis alérgica: antihistamínicos orales en fases de exacerbación de los síntomas y corticoides nasales como tratamiento de mantenimiento. Los corticoides nasales son muy seguros, algunos se pueden prescribir durante el embarazo. En los niños se deben aplicar por las mañanas, mientras los antihistamínicos se deben tomar por la noche.
Rinitis no alérgica: los corticoides nasales son eficaces.

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